LA EDUCACIÓN DEL CIUDADANO GRIEGO
1. LA “POLIS” O CIUDAD-ESTADO
En esta época hemos visto como el mismo mundo homérico, la creciente potencia de los nobles limitó progresivamente el poder monárquico. En Esparta, donde el poder político está sólidamente depositado en manos de la magistratura de los éforos, hay dos reyes con funciones de comandantes militares, aunque en realidad están sometidos estrechamente a los éforos incluso durante las campañas bélicas. Pero en general la evolución de las polis griegas no se detiene en la fase del predominio aristocrático, y continúa evolucionando, si bien a fuerza de complicadas convulsiones (de las que a menudo se aprovechan ciertos individuos para arrogarse un poder excesivo: los tiranos), hacia formas de organización democrática del estado.
Por otro lado, es necesario limitar e integrar con precisión este esquema; por sí solo nos daría una visión deformada de la realidad de las polis griegas, incluso las más democráticas. Ante todo, hay que tener presentes los puntos que siguen:
a. El proceso de democratización de las instituciones políticas, precisamente por el hecho de que suele presentarse acompañado por una gran prosperidad económica basada en el comercio, coincide también con la afluencia hacia las polis más importantes de mercaderes y artesanos extranjeros que difícilmente obtienen plenos derechos de ciudadanía, pero sobre todo de una gran cantidad de esclavos.
b. La ciudad–estado griega no es solamente una entidad política como los estados modernos, sino también una realidad religiosa.
c. No es exacto que el único factor propicio a la afirmación de los ideales democráticos haya sido el económico ligado a la expansión comercial.
d. El “individualismo”, que con tanta frecuencia se considera característica griega, y que tanto parece convenir a una civilización de tipo comercial y marinero, no corresponde absolutamente en Grecia a lo que hoy entendemos con ése término.
2. HESÍODO Y PÍNDARO
Uno de los ejemplos más interesantes de una integración de viejos motivos ético-religiosos con elementos nuevos es la poesía de Hesíodo, quien reacomoda el mundo de los dioses homéricos. Para Hesíodo, Zeus es el dios supremamente justo, que humilla a los soberbios y ensalza a los humildes y al cual se dirige para que ilumine a los jueces en su litigio con su hermano Perses, derrochador y perezoso. Como poeta, no tuvo Píndaro ni imitadores ni secuaces, entre otras razones porque la importancia de los juegos panhelénicos declinó rápidamente hasta que acabaron por ser dominio de atletas profesionales provenientes de las regiones más incultas de Grecia. Pero el problema que Píndaro formula (si es posible enseñar la virtud) será vuelto a plantear por Sócrates y la respuesta que apunta en Píndaro encontrará una grandiosa sistematización racional en la República de Platón.
3. ESPARTA Y SU EDUCACIÓN
Entre Hesíodo y Píndaro se interpone, como hemos indicado, un periodo de intenso desarrollo político y económico de las polis. En Hesíodo se percibe ya el eco del progreso alcanzado por las ciudades marineras del Asia Menor, sobre todo en Jonia; Píndaro es la voz más elocuente de la reacción aristocrática contra la afirmación de nuevas tendencias incluso en la misma madre patria. En general, se considera a Esparta como el prototipo de la ciudad de régimen aristocrático, lo que sólo es verdad en parte.
4. LA EDUCACIÓN ATENIENSE
La educación espartana, aunque tuvo muchos admiradores entre literatos y filósofos, no pasó de ser un fenómeno casi aislado en el mundo griego. Mucho más representativa de los caracteres sobresalientes del espíritu griego es la educación ateniense, sobre todo por su plástica virtud de saber renovarse y evolucionar, que tanto contrasta con la estaticidad conservadora de que se complacía Esparta. Pero cuando Esparta era ya espléndida y potente, Atenas era una pequeña ciudad de economía rural y régimen aristocrático; pero sus contactos con las prósperas y dinámicas colonias jónicas de Asia Menor aceleraron la evolución del gusto y las ideas. Mientras la aristocracia asimilaba los refinados modos de vida de la Jonia, entre los comerciantes, los artesanos y sobre todo los campesinos debe haber encontrado eco, si bien débilmente, la idea de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley (isonomía) que sehabíaafirmadoyasustancialmenteenlas coloniasorientalesinfluyendo,comohemosvisto, en la poesía de Hesíodo. El cuadro de la educación ateniense no deja sitio a la educación profesional. En la práctica, ésta se impartía mediante el aprendizaje de taller, pero el trabajo manual gozaba de escasa consideración, pues el ideal educativo era “liberal” y nada profesional. En este sentido, la democracia ateniense abrazó el concepto aristocrático de la holgura, es decir, el tiempo de que se puede disponer con toda libertad para cultivarse desinteresadamente (en griego, scholé, de donde se deriva la palabra escuela), impartiéndole sin embargo una orientación nueva, y no primordialmente deportiva y guerrera, sino política. La educación ática no se extendía a las muchachas y a las mujeres, que vivían prácticamente confinadas en el gineceo (parte de la casa que les estaba reservada). En Jonia se desarrollaron excepcionalmente formas de educación femenina, de refinado carácter literario, como en Lesbos, donde parece que la poetisa Safo cuidaba de la educación de un grupo de jovencitas.
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